Como estrella fugaz surcando el espacio infinito, Manuel (Manolo) va volando libre
junto a acantilados de monumental belleza y armonía, la misma que brota de su
esquiva y solitaria alma.
Excelencia , sostén de su voluntad creadora, manifestada en la música y la luthería,
además de otras disciplinas incorporadas en el tiempo.
Soledad , crisol de las ideas que surgen a través de su ser, como el abismo de los
acantilados que cobija las olas hasta la eternidad.
Ironía , por estar inmerso en la modernidad y eludir la vorágine urbana, con nostalgia
melancólica, palpable en cada pliegue de su obra.
Manuel decidió estar cerca de aquellos marítimos parajes, para abrir su generoso
cofre de talentos, así como la inmensidad oceánica se abre ante su noble mirada.